martes, 25 de julio de 2017

Vacaciones: Primera parte





Hola a tod@s,
tras la entrada dedicada a la reflexión sobre el Congreso de Literatura Romántica celebrado en A Coruña y el estado de este género literario a principios de mes, he decido escribir sobre las vacaciones y sus implicaciones. 
Primera parte por qué he disfrutado de quince maravillosos días y en dos semanas más inicio una segunda quincena sin tener que pensar en ir a trabajar. 
Eso no quiere decir que ese tiempo libre lo dedique a estar tumbada en una hamaca dormitando o leyendo. En el fondo, a no ser que tengamos algún viajecito programado, nos dedicamos casi a trabajar más que cuando tenemos que responder ante nuestras responsabilidades laborables.
Dejamos para esos días todo lo que no podemos o no tenemos ganas de hacer durante otras épocas, como ir al dentista, al médico, cuidarnos a nivel estético etc, etc. Por lo que puedo decir, que casi necesitamos una semana más solo para recuperarnos de todo lo que hemos hecho. 
Tengo un calendario en la cocina que estaba más lleno de eventos y citas ahora, que casi durante el resto del año. 
De todas formas, ha sido muy satisfactorio el tener tiempo para poder dedicar a los amigos y familia, incluso a viajar, aunque hayan sido poquitos días, y a llevar una vida sin tener horarios fijos que a veces nos limitan de hacer cosas que en otros momentos querríamos hacer.
Cuidar de las plantas como se merecen, airear esos armarios en los que acumulamos todo tipo de cosas. y que un día te da ese impulso irrefrenable de que tienes que organizar y deshacerte de aquellos trastos que solo ocupan lugar y que, como con la ropa, guardamos por si acaso. 
Lo mejor sobre todo, ha sido el poder estar con mis seres queridos, y el pensar que en los próximos días de vacaciones voy a ver a parte de ellos que en julio no he podido. Amigos que hace más de un año con los que solo he contactado vía telefónica y que cuando nos encontremos será como si nos hubiéramos visto el día anterior, manteniendo ese feeling que hace que la amistad sea una fuente importante de energía y que llenan nuestras almas de una manera inimaginable.
Los días pasan y estamos tan centrados en el día a día, que todas estas situaciones excepcionales dan la sensación de que el tiempo transcurre de una manera muy diferente, parece que la alteración de la rutina nos hace vivir todo con mucha más intensidad, distrayéndonos de las situaciones en las que a veces nos perdemos y que no siempre son agradables.
Siempre pienso que uno de los mejores momentos de la vida es la tertulia que se produce después de esas geniales comidas o cenas con amigos o familiares. Con un poquito suerte en el mes de agosto podré acudir a la playa, que si no recuerdo mal, hace ya tres años que no piso y tengo como objetivo que al menos un día me dedicaré a disfrutarla.
El viaje a A Coruña fue genial, el reencuentro con amigas, que hacía años que no veía, fue indescriptible, prometo que no volverá a pasar, de alguna manera este otoño hay que buscar el tiempo para volver a vernos. 
Recomiendo, a las personas que puedan, que efectúen el viaje en el tren hotel, una experiencia increíble ya que por desgracia, desde mi ciudad a Galicia el viaje es largo y vale la pena hacerlo de noche. Además, creo que el tren de Barcelona a A Coruña es el único que queda en España que tiene este servicio, el AVE ha hecho que las distancias y los tiempos cambien, pero el encanto de un viaje lento en tren leyendo un buen libro puede ser una genial vivencia.
Para terminar quiero recomendar dos series estupendas para leer este verano: Serie Hermanos Mackenzie de Jennifer Ashley y Reapers MC de Joanna Wylde. Una serie es histórica y la otra contemporánea, muy diferentes pero a la vez maravillosas, cada una dentro de su categoría.



Saludos.

lunes, 10 de julio de 2017

Reflexiones tras el VI Congreso de Literatura Romántica Ciudad de A Coruña



Hola a tod@s,
este fin de semana se celebró el VI Congreso de Literatura Romántica en la maravillosa ciudad de A Coruña. Como en todas las ediciones anteriores, nuestra anfitriona fue la genial Trini Palacios, que nos recibió con todo el cariño del mundo. 
Por cuestiones sobre las que ahora no voy a disertar, hacía tres años que no podía acudir y quiero decir que han sido unos días fantásticos en compañía de amigas y de todos los asistentes, entre los que se encontraban, blogglers, autores, editores y lectores, unidos por una pasión común: la literatura romántica.
Aunque en nuestro país es un género bastante denostado, se demuestra en cada uno de los encuentros que se celebran a lo largo de la geografía española, que hay muchos lectores, además de que se están publicando gran cantidad de novelas románticas. Esto nos indica el auge en un tipo de literatura que, a pesar de las críticas negativas de algunos, ha crecido de manera espectacular desde hace algunos años.
Recordemos aquellas épocas de sequía en las que sólo podíamos comprar novelas de Danielle Steele, Jude Deveraux, Johanna Lindsey y cuatro más, o cuando preferías comprar los libros de la editorial Cisne en el hipermercado, ya que así, los podías esconder debajo de otros productos y poner cara de póquer cuando la cajera los cobraba, incluso cuando se forraban para evitar que se vieran esas portadas que lo único que han hecho es daño al género.
Digamos que el tema ha evolucionado de manera positiva, y ahora, encontramos gran diversidad de autoras tanto nacionales como extranjeras, y que los diferentes subgeneros nos permiten elegir historias de todas las épocas, paranormales e incluso fantásticas. Ahora puedes llegar a ellas en cualquier librería, on-line y los stands han tenido que aumentar su tamaño para poder presentar todas las novelas que ofrecen.



No sé si las famosas "50 Sombras de Grey" pueden ser un desencadenante, pero pienso que el auge de nuestro querido género, ya se había iniciado con anterioridad. Esta trilogía, en lo que influyó, es en que empezaron a publicar muchas más novelas eróticas.
Todo esto viene por qué, escribir es muy difícil si quieres hacerlo bien. A pesar de haber auto-publicado un par de libros, me considero más una lectora compulsiva  que una contadora de historias, eso me llevó a leer a nuevas autoras, y descubrir historias muy buenas y no tan buenas. 
Siento decir que me he hecho más selectiva con todo lo que se publica hoy en día, tanto vía editorial como auto-publicado. Soy una adicta a la literatura romántica desde siempre y como una drogadicta, busco emocionarme como con los primeros libros que leí, primero con las novelas blancas y después con las románticas al uso.
Pocas autoras están consiguiendo involucrarme en sus historias y transmitirme los sentimientos de los personajes. A veces pienso que no son los autores, soy yo la que está en una fase en la que no todo vale. Hay que ser muy respetuoso con los escritores y soy una ferviente creyente en que no a todos nos gustan los mismos autores, gracias a Dios, y que, para gustos los colores. 
Lo que no es de recibo, es que a los lectores se nos maltrate de manera continuada intentando meternos por los ojos, a base de machacar vía redes sociales, librerías o centros comerciales, novelas que no están bien traducidas o  escritas. Quizás es en parte culpa muestra, ya que está demostrado, que somos los compradores más fieles y que algunas editoriales han estado sobreviviendo gracias a este género, aunque nunca lo reconocerán.





Estas reflexiones son debidas a todas las conversaciones que he mantenido este fin de semana con otras lectoras y autoras, podría haber escrito una entrada sobre cómo se ha desarrollado el congreso, pero me parece muy importante que no olvidemos que estos coloquios en las comidas, o entre un acto y otro, son la realidad que muchas veces no tiene la suficiente visibilidad, siendo una parte a destacar de los diferentes encuentros. Incluso hay gente que las puede encontrar "políticamente incorrectas".
La voz de los lectores debería ser escuchada. Existe muy poca auto-crítica dentro de la literatura, esto también lo hago extensivo a otros géneros. He tenido conversaciones con lectores desde el género juvenil a los de policíaca y muchos coinciden en que la manipulación está al orden del día y que no todo lo que se edita es bueno.
Sí, es un negocio, pero sólo los que se renuevan, adaptan y aportan calidad, son los que crecen y se mantienen. 




Otro tema, sería las editoriales que timan a los escritores, algo que por desgracia también está sucediendo, no cobran y además les secuestran sus escritos durante años. Esto daría para otra entrada.
Es amplio y muchas veces desconocido el mundo editorial cuando abarcamos todas sus vertientes, por eso es importante que la gente se informe antes de firmar nada y que no sean los sentimientos, los que rijan una parte de nuestra vida que puede al final darnos más dolores de cabeza que satisfacciones.
Espero no ofender a nadie con lo escrito, y desde el respeto, estas son mis reflexiones sobre una parte que considero muy importante en mi vida. No me puedo apuntar el mérito de algunos de los comentarios que he redactado, son parte de opiniones de otras personas en las conversaciones mantenidas con las que estoy totalmente de acuerdo.
Para terminar, decir que el Congreso fue estupendo, como siempre y que seguimos aprendiendo sobre los diferentes aspectos de la escritura, lectura y edición. Felicitar a Trini por mantener una convocatoria anual tan bonita y animarla a continuar, para poder disfrutar cada primer fin de semana de julio de una preciosa ciudad y de la relación con gente tan especial y maravillosa como son las personas con las que nos encontramos.
Añadir que estoy llena de energía positiva gracias a las amigas con las que me he reencontrado y a las que quiero. Hacer una mención especial por las que no pudieron acudir, pero seguro que en otra ocasión será, también os quiero.


Saludos.






sábado, 24 de junio de 2017

Cuando estás enganchado a una serie de libros....¿qué serías capaz de hacer?





Hola a tod@s,
a pesar de la terrible semana que hemos pasado, con todo ese calor achicharrante, hoy tenía ganas de escribir y no tirarme en el sofá quedándome embobada viendo la televisión, y sin pensar en nada transcendental. 
En esta ocasión, en vez de comentar algún libro en concreto, he estado reflexionando sobre un tema que hemos tratado muchas veces, la interrupción brusca de la edición en castellano de todas esas series que nos encantan y que las editoriales deciden dejar de traducir, dejándonos de alguna manera "colgados".
Todo este viene, por que, llevo una temporada casi sin leer nada nuevo, y estoy releyendo la serie Muerte de JD Robb (en España tenemos publicados los nueve primeros de los, creo, cincuenta editados en el resto del mundo). He escrito sobre ello, lo sé, y puedo ser realmente pesada con este tema, pero me parece que la no publicación de maravillosas series de autoras que nos encantan, es un error. 
Sí, sé que se escudan en el tema de la piratería y que no venden etc, etc, pero estoy convencida que los lectores que realmente apreciamos los libros, los seguimos comprando; con ésta introducción me planteo ¿qué estamos dispuestos a hacer para poder seguir leyendo los libros que queremos y no tenemos suficientes conocimientos de otros idiomas para poder hacerlo?
Internet nos ha permitido abrir un gran abanico de posibilidades en todos los ámbitos imaginables e inimaginables, por eso, cuando hace muchos, muchos años descubrí que libros que era imposible conseguir por estar descatalogados, encontrarlos en la red, fue algo inesperado y sorprendente, por la parte positiva de ello.
Creo que en un principio, no era considerado como el pirateo que actualmente conocemos, si no, una manera de compartir con  los lectores de todo el mundo y que en dónde nunca habían editado esos libros que ansiábamos, llegaban con tan sólo hacer un click con el ratón.


Lo que está sucediendo con el pirateo actual, no está bien. No se puede evitar, de momento, por lo que planteo las preguntas ¿estamos tan desesperados por leer una novela que seríamos capaces de hacerlo sabiendo que está mal? ¿leeríamos una fan-tradu cuando somos conscientes de que a veces no es lo mejor? ¿conseguiríamos el libro en inglés y lo pasaríamos por el traductor automático para al menos saber cómo continúan esas historias que tanto nos gustan?
Polémico tema en el fondo y superficie. Mucha gente niega haber utilizado alguna de las vías que he comentado, pero no puedo creerlo al cien por cien. Yo les llamo "maldades", y ni niego ni afirmo haberlo hecho, pero sí confirmo que he encontrado esas "maldades" en nuestro infinito mundo internauta y que la tentación siempre es fuerte y atrayente. 
¿Estamos dispuestos a caer en la tentación, o somos fuertes, y aguantaremos hasta que las editoriales se decidan a volver al buen camino finalizando esas historias que tanto ansiamos?
El tema está servido, calentito, calentito como este recién estrenado verano.
Saludos.

domingo, 14 de mayo de 2017

"Hasta que la muerte nos separe" de Amanda Quick




Hola a tod@s,
a pesar de que ha sido una semana algo movida, hoy he decidido sentarme delante del ordenador y escribir esta nueva entrada. Hacía mucho tiempo que no podía dedicarme a ello y esta tarde he sentido la necesidad de evadirme de mis propios pensamientos y escribir sobre una de las últimas novelas que he leído: "Hasta que la muerte nos separe" de nuestra incombustible Amanda Quick.
Desde que abrí el blog, cada vez que nos han publicado una novela de esta autora, la he reseñado. Soy fan incondicional, como he declarado en varias ocasiones, aun sabiendo que se la puede criticar porque hasta cierto punto todos sus relatos, en general, están cortados por el mismo patrón.
Pero me encanta. Es como una apuesta segura, sé lo que voy a encontrar y me sigue llamando después de tanto tiempo.
"Hasta que la muerte nos separe" es una novela que se desarrolla en la época victoriana, nuestra protagonista Calista, es una superviviente. Tiene un negocio muy discreto para que hombres y mujeres con problemas para relacionarse, puedan juntarse en su salón y establecer conversaciones que pueden llegar a establecer otros tipos de vínculos. Tiene un hermano más joven, que la ayuda realizando discretas indagaciones sobre la vida e intenciones de las personas que pone en contacto. Tiene que ser muy cuidadosa con lo que hace, ya que es difícil para una mujer salir adelante en esa época y además cuidar de su único familiar cercano.
Un día en su casa irrumpe un caballero que es escritor de una serie de historias de misterio con mucho éxito. La intención del protagonista, Trent, es conocer de primera mano a la mujer que está influenciando a su hermana, convencido de que lo que quiere Calista es aprovecharse de la chica.
Calista tiene que enfrentarse a Trent y sus prejuicios, además de ser consciente de estar recibiendo una serie de objetos relacionados con la muerte y los entierros. Sus nervios están a flor de piel cuando uno de esos objetos aparece en su habitación, lo que hace que sea que quien sea, ha podido pasearse por su casa impunemente.
En un momento de debilidad, Calista le explica su problema a Trent y juntos iniciaran una investigación para descubrir quién es la persona que está torturando psicológicamente a nuestra protagonista y quiere matarla. Durante este tiempo, ambos desarrollan una relación de compañerismo y algo más que tendrán que aceptar. 
Son personas  autosuficientes y sin demasiadas relaciones, pero la atracción entre ambos los llevará a un camino, mientras luchan por sobrevivir, que los unirá mucho más de lo que ellos creen o querrían.
Un relato agradable que te puedes leer en poco tiempo y que te deja muy buen sabor de boca. No puedo evitarlo, me hace sentir bien a pesar de lo que siempre comento, no hay nada diferente en la estructura de la historia a la que la escritora nos tiene acostumbrados. Para fans de nuestra querida Amanda Quick y para lectores a los que les gustan las historias de suspense en el Londres de la época victoriana.


Sinopsis:



Calista Langley regenta en el Londres victoriano una agencia de «presentaciones» dirigida a damas y caballeros respetables que buscan pareja. Desde hace un tiempo, está recibiendo obsequios siniestros —un espejo negro, una corona fúnebre, una campanilla de ataúd…—, todos con sus iniciales grabadas.

Convencida de que obtendrá ayuda de la policía, Calista recurre a Trent Hastings, un solitario escritor de novelas de misterio poco afecto a las relaciones sociales.
Mientras Trent y Calista revisan los archivos de los clientes rechazados con la esperanza de identificar al acosador, comienza a ser obvio que la clave podría proceder del pasado secreto de Calista… y que la vida de esta corre peligro.


Saludos.

jueves, 13 de abril de 2017

Me faltan horas al día.....






Hola a tod@s,
la expresión "me faltan horas" es real como la vida misma. Acabo de darme cuenta que hacía casi un mes que no podía dedicar un tiempo a las redes sociales y al blog, tanto como a vosotros, de la manera más exquisita que  os merecéis. 
Por cuestiones laborables ya había tenido que reducir mi tiempo como internauta, pero por asuntos ajenos a mi voluntad, durante unas semanas esos momentos han desaparecido por completo, para dedicarlos por completo a mi trabajo. Espero que la situación vuelva a la normalidad y pueda volver a estar con vosotros de una manera más continua. 
Tengo la sensación de que este es mi discurso desde hace casi un año, pero todo cambia y a veces no tenemos el control para poderlo gestionar de manera para que esté a tu favor. Esta va a ser una entrada corta. Me hubiera gustado poder hablar de algún libro o presentar alguna serie, pero durante este último mes, cuando he podido  me he dedicado a releer novelas que me han gustado mucho.
Puedo decir que Nora Roberts ha sido una de las autoras elegidas, sus últimas tres novelas me han parecido espectaculares y me he dedicado a degustarlas en vez de devorarlas, ha sido un gran placer. Y otra de las escogidas fue Nalini Singh, con la maravillosa serie de los PSI y Cazadores del Gremio ( estoy  cabreada ya que siguen sin publicar una de las mejores series de paranormal romántica, ainss....Raphael y Elena, tan geniales como Rourke y Dalllas, de mi admirada J.D. Robb). 
Estoy esperando la publicación en papel de la última novela de Linda Howard, tiene muy buena pinta, "Amenaza entre las sombras", a ver si hay suerte y la próxima reseña es sobre ella.



Bien, y para finalizar desearos una buena Semana Santa, para los que se van de vacaciones y para los creyentes que viven con fervor estos días tan especiales.




Saludos.

domingo, 19 de marzo de 2017

Serie "Stage Dive" de Kylie Scott: "Todo en una noche"



Hola a tod@s,
para la nueva entrada en el blog he decidido dedicarla a una serie que si no tiene ya gran éxito en nuestro país, lo tendrá. 
Gracias a la editorial Libros de Seda tenemos la posibilidad de leer las geniales historias pertenecientes a la autora Kylie Scott. Uno de los puntos fuertes de esta editorial es que, de momento, está publicando las series enteras. Ya era una gran fan suya gracias a que ha mantenido a los Reapers MC, apostando por unos libros bastante complejos y que pueden llegar a ser algo polémicos. Así que, ahora, con más razón, he empezado a leer las historias de un grupo de rock, son cuatro libros y en pocos meses tendremos todos publicados en castellano.
El primer libro es "Todo en una noche". En este primer relato, la autora nos presenta al grupo al completo centrando la trama en una boda en las Vegas entre dos desconocidos. Evelyn es una joven que quiere ser independiente y tiene dudas sobre lo que quiere hacer en la vida. Su vida se complica cuando tras una noche en las Vegas termina casada con un chico, sin recordar como ha llegado a ello.
David pertenece a un famoso grupo de rock y no puede creer que está con una chica que no lo reconoce. Piensa que es la oportunidad que una mujer lo conozca como persona y no sólo como una estrella en busca de dinero y fama.
Una vez ambos son conscientes de lo sucedido, parece que la solución más sencilla sería un divorcio exprés, pero algo le dice a David que tiene que pasar más tiempo con Evelyn para resolver ese incipiente sentimiento que ha nacido en él tras conocer a la chica.
Tras pasar un tiempo juntos, deciden mantener su estado civil, pero ciertas interferencias hacen que Evelyn tome la decisión de separarse. David va a tener que trabajar muy duro para poder volver a estar con nuestra protagonista y tendrá que plantearse cambios bastante radicales en su vida para llegar hasta lo que realmente quiere, amar  y ser amado. 
Esta es una serie perteneciente al género romántico New Adult. Hasta no hace mucho no le había dado la oportunidad a este tipo de literatura, pero la verdad es que, al menos, en esta ocasión, me ha gustado mucho. Esta primera novela me ha enganchado totalmente y ahora espero con ansiedad poder leer las siguientes entregas que en  amazon ya nos adelantan que publicarán en ebook a finales de este mes.
El relato mantiene el ritmo y muestra el gran carácter de Evelyn, una luchadora. Sus padres esperan de ella que mantenga la tradición familiar de estudiar arquitectura, pero trabaja como camarera, algo que le encanta, hasta que realmente tome la decisión de lo que quiere hacer con su vida. 
A través de los problemas que tiene con David, ella se mantiene firme en sus decisiones y creo que es una gran protagonista. 
Los siguientes libros están basados en los restantes miembros del grupo. La portadas son geniales, tan sólo queda que nos muestren la cuarta, así que, en la presentación y sinopsis he colocado la portada original.
Creo que os va a sorprender muy gratamente y si no habéis leído nada sobre New Adult, quizás os haga cambiar la idea y amplíe las posibilidades de lectura que está llegando a nuestro país. Cuando os hablé de la autora London Miller, su serie Volkov Bratva, también pertenece a este género, esperemos que quizás Libros de Seda pueda interesarse por ella, cuando estamos viendo que apuestan por autoras americanas y temáticas algo diferentes a las habituales.



Primer libro de la serie Stage Dive: Todo en una noche. 

Sinopsis:
DESPERTAR EN LAS VEGAS NUNCA DEBERÍA HABER SIDO ASÍ…AMANECER CASADA CON UNA ESTRELLA DE ROCK PROMETE SER UN VIAJE SALVAJE. Los planes de Evelyn Thomas para celebrar su veintiún cumpleaños en Las Vegas eran increíbles. Lo más. Pero en ellos no estaba despertar en el suelo de un cuarto de baño con una resaca peor que la peste negra y junto a un atractivo desconocido tatuado, además de con un diamante en el dedo anular que hubiera asustado al mismísimo King Kong. Si al menos pudiera recordar cómo sucedió todo... Una cosa está clara: amanecer casada con una estrella del rock promete ser duro.





Segundo libro de la serie Stage Dive: Solo fue un juego

Sinopsis:
Solo tenía que fingir ser su novia. ¿Puede surgir el amor de un acuerdo de conveniencia entre una buena chica y una estrella de rock?

Mal Ericson, el batería de la banda Stage Dive, necesita limpiar su imagen y rápido —aunque solo sea durante un tiempo—. Y para conseguirlo, nada mejor que llevar del brazo a una buena chica que le haga el trabajo. Lo que no espera es que este arreglo temporal se convierta en algo permanente... 
Anne Rollins nunca pensó que conocería a una estrella del rock de las que colgaban de las paredes de su habitación... y mucho menos en esas circunstancias. Anna está mal de dinero. Muy mal. Pero eso de aceptar que le paguen para interpretar el papel de la novia buena que sale con el batería de un grupo no puede acabar bien. ¿O tal vez sí? 



Tercer libro serie Stage Dive: Sin arrepentimientos

Sinopsis:
¿Y si ella fuera realmente la chica de tus sueños? ¿La dejarías escapar?

Jimmy, el líder de los Stage Dive, está acostumbrado a conseguir lo que quiere, cuando quiere, ya sean drogas, alcohol o chicas. No obstante, un pequeño desastre que aparece en forma de accidente le obliga a recapaci- tar: tendrá que replantearse la vida que lleva, ir a rehabilitación, y ahí conocerá a Lena, la nueva asistente que se encargará de evitarle proble- mas.
A Lena no le apetece la basura que pueda venir del roquero sexi y tiene muy claro que su relación con él será meramente profesional. Pero la quí- mica entre ambos le pide otra cosa... Sin embargo, cuando él va demasiado lejos, ella se marcha y es entonces cuando Jimmy se da cuenta de que, tal vez, haya perdido lo mejor que le había pasado nunca.





Cuarto libro de la serie: Deep

Sinopsis:

Positivo. Con dos pequeñas líneas en una prueba de embarazo, todo en la ordinaria vida de Lizzie Rollins está a punto de cambiar para siempre. Y todo debido a un gran error que cometió en Las Vegas con Ben Nicholson, el irresistible y sexy bajista de Stage Dive.

Así que, ¿Que si Ben es el único hombre que ha conocido que puede hacerla sentir completamente a salvo, apreciada y fuera de control por el deseo al mismo tiempo? Lizzie sabe que el hermoso estrella de rock no está buscando nada más permanente que un buen rato, sin importar cuanto ella desea que fuera diferente.

Ben sabe que Lizzie está fuera de los límites. Completa y totalmente.
Ella es la hermanita de su mejor amigo ahora, y sin importar que tan caliente la química sea entre ellos, sin importar lo dulce y sexy que ella es, él no va a ir allí. Pero cuando Ben es forzado a mantener fuera de problemas a la única chica por la que siempre ha tenido una debilidad en La Ciudad del Pecado, rápidamente se da cuenta que lo que sucede en Las Vegas, no siempre se queda allí. Ahora él y Lizzie estan conectados en la forma más intensa posible... pero ¿eso llevará a una conexión  del corazón?

Saludos





domingo, 5 de marzo de 2017

"La obsesión" de Nora Roberts


Hola a tod@s,
para esta nueva entrada era inevitable que no la dedicara a una de mis autoras favoritas, quizá la que más, y aun siendo tan fan, siempre reconozco que tiene novelas y novelas. Pero bueno, en este caso es de las historias maravillosas y adictivas a las que nos tiene acostumbrados.
La imaginación desbordante de esta escritora siempre me sorprende. Aunque sus escritos tienen más o menos el mismo ritmo, y están construidas por patrones muy parecidos, siempre, siempre, consigue engancharme. Mantiene la tensión sexual entre los protagonistas de principio  a fin del relato, algo muy difícil de hacer.
Bien, hablemos de la novela recién publicada en nuestro país, "La obsesión". Naomi, la protagonista femenina tiene una infancia y adolescencia que la han marcado de una manera psicológica importante. Por casualidad, siendo una pre-adolescente descubre que su padre no es la figura paterna que ella creía, salvando la vida de una chica joven. Tiene que enfrentarse a los medios y a que todo el mundo sepa lo que ha sucedido. 
Es su tío materno quien toma las riendas de la familia y los desplaza a una nueva ciudad para intentar que sus vidas evolucionen los más normales posible. Tiene un hermano pequeño del que cuidar y una madre débil que sufre una depresión que no acaba de superar y  tampoco la ayuda la dependencia mental que tiene de su marido, en prisión desde que Naomi descubrió su secreto.
El tiempo pasa y nuestra protagonista es una fotógrafa que gestiona su trabajo vía on-line, lo que le permite cambiar de ciudad o pueblo cuando quiere, se ha convertido en una nómada, hasta que un día se enamora de una vieja casa que hay que reformar.
Poco a poco se va haciendo una vida en el pueblo y empieza a relacionarse con la gente, algo que no suele hacer. No establece lazos afectivos con nadie, excepto con su familia.
Xander es un hombre sencillo que tiene un grupo de música y un taller mecánico. Cuando conoce a Naomi sabe que quiere algo más que un encuentro sexual, es un hombre con una paciencia infinita y que va conquistar a nuestra protagonista le cueste el tiempo que le cueste.
Asesinatos sin sentido en un principio estrechan los lazos entre nuestros protagonistas. A pesar de lo que está sucediendo, Naomi inicia una especial relación con Xander y a la vez, empieza a plantearse la posibilidad de quedarse en el mismo lugar más tiempo, en la maravillosa casa que ha comprado e incluso establecer lazos afectivos con amigos. Ella debe luchar contra sus propios demonios internos y la coraza que ha creado a lo largo de los años.
Una novela genial que disfrutas de principio a fin, como casi siempre consigue nuestra Nora Roberts. Recomendable al cien por cien. 
Antes de terminar, volver a reivindicar un tema ya muy trillado, es una pena que nos cortaran la publicación de la serie muerte de J.D. Robb, el seudónimo que utiliza Nora Roberts, cuyos protagonistas Eve y Roarke son de las mejores parejas en el mundo de la romántica, con unos secundarios geniales y unas historias de asesinatos e intriga que siempre te dejan con ganas de leer más.  A ver si hay suerte y alguna editorial se lanza a publicar esta colección que ya va por el número cincuenta en Estados Unidos y que en España sólo tenemos hasta el noveno libro si mal no recuerdo.


Sinopsis:

La infancia de Naomi Bowes terminó bruscamente la noche en que siguió a su padre hasta el bosque que bordeaba la casa familiar y descubrió el oscuro secreto que ocultaba. Mantenía cautiva a una joven. No era la primera a la que había privado de su libertad ni la primera a la que pensaba matar.
Casi dos décadas después, Naomi, convertida en fotógrafa de éxito, se instala en un pequeño pueblo de costa, a miles de kilómetros de aquel bosque, y trata de pasar desapercibida. Queda prendada de un caserón laberíntico y desvencijado, y se vuelca en la reforma. Pretende aprovechar la oportunidad para disfrutar de una existencia solitaria. Pero los acogedores lugareños, especialmente el apuesto mecánico Xander Keaton, no dejarán que lo logre.
El grueso armazón que Naomi se había creado va perdiendo fuerza. No puede evitar volver una y otra vez a aquel bosque, obsesionada por los crímenes que cometió su padre. Y no solo el pasado la acecha, sino también alguien que parece dispuesto a abrir una puerta que ella creía cerrada hace mucho tiempo.

Saludos.

sábado, 18 de febrero de 2017

La diseñadora de joyas





Hola a tod@s,
la semana pasada estuve en el RA, como siempre, genial poderse reunir con amigas, escritoras y lectoras. Este año Merche Diolch me propuso participar en la III Antología RA, lo cual le agradezco mucho, y en esta entrada quiero compartir con vosotros este relato corto que espero os guste. 



La diseñadora de joyas



Alexa escuchaba una de sus arias favoritas en la voz de María Callas a través del Ipod conectado a unos pequeños altavoces ubicados sobre una de las estanterías de su taller de orfebrería. Era la dueña de una pequeña joyería en el corazón de Manhattan. Tenía cierto reconocimiento, aunque siempre solicitaba discreción a sus compradores más elitistas.
No le interesaba ser rica ni famosa, sólo poder desarrollar su imaginación sobre los diferentes metales. No siempre trabajaba con materiales caros, también pensaba en las personas que no podían permitírselos y poseía una sección de bisutería que tenía gran éxito entre los compradores que se acercaban al establecimiento, fueran acaudalados o no.
Desde que aprendió a dibujar, bocetos de anillos, collares, tiaras y todo lo que conlleva la orfebrería había sido una parte muy importante de su vida. Su familia la había apoyado desde el principio, a pesar de ser gente modesta. Reconocían su talento y gracias a ser una excelente estudiante, mediante becas y trabajando como camarera a tiempo parcial, había conseguido llegar finalizar sus estudios.
Poseer la tienda en un lugar tan privilegiado había sido una cuestión de continuidad, por así decirlo. Una mañana, pasando por delante de la joyería vio el cartel que indicaba se buscaba un ayudante. Presentó su currículum junto con varios diseños y fue contratada de inmediato.
John Forester era un joyero mayor que supo reconocer su talento. Durante cinco años no sólo habían sido propietario y ayudante, desarrollaron una fuerte amistad que terminó de manera súbita cuando él murió de un infarto mientras dormía. A los pocos días del suceso un abogado la citó para comunicarle que había heredado la propiedad y le entregó una carta. En ella le explicaba que no había nadie en quien confiara más para que continuara con su trabajo y no teniendo familia era lo más lógico. Lo que el hombre no le había contado nunca era que padecía una dolencia cardíaca y que, siendo conocedor del problema había decidido, un par de años atrás, dejar los asuntos legales bien atados por si la muerte aparecía en cualquier momento.
Habían pasado varios meses y no había cambiado nada en el taller. Lo echaba mucho de menos. Su familia vivía en el otro extremo del país y tan solo se veían un par de veces al año, por lo que John se había convertido en algo parecido a un muy querido tío. También estaba Mary, la dependienta de su misma edad, treinta años, que con su encanto y habilidad para las ventas, mantenía la tienda funcionando como un reloj suizo.
Las dos habían conectado desde ese primer momento en que entró en la joyería para solicitar el trabajo. Ambas estaban muy tristes tras la muerte de John, pero poco a poco se iban recuperando y estaban decididas a que todo continuara igual a como estaba cuando él vivía.
Estaba trabajando en un broche de oro blanco con pequeños rubíes, cuando Mary entró en la estancia.
-¿Tienes tiempo para pulir un anillo? –le preguntó su amiga mientras caminaba hasta la mesa de trabajo. Siempre le sorprendía la imagen perfecta de Mary, perfectamente peinada, maquillada y vestida, a comparación de la suya que era la de una adolescente con tejanos y jerséis de lana, con muy poco maquillaje y el cabello oscuro recogido en un moño del que siempre se escapaban mechones que acababan enmarcando su cara.
-Creo que sí, estoy dándole los últimos retoques al broche- contestó mientras lo retiraba del soporte sobre el que trabajaba para enseñárselo.
-Bien, porque le he dicho al cliente que podía pasar a recogerlo en un par de horas- dijo Mary sonriéndole y con un ligero brillo en los ojos que no pasó desapercibido a Alexa. La miró con fijeza mientras enarcaba una ceja en un signo interrogatorio, sabía que la mujer estaba emocionada, bien fuera por la pieza o por el cliente.
-Vale –continuó al cabo de un momento mientras se abanicaba con la mano y mantenía la sonrisa y cierto rubor en su rostro. –Un anillo de boda de hombre precioso, si no fuera porqué sé que es imposible, diría que es un diseño tuyo. El tipo era un bombón con un acento ruso que casi hace que me derrita.
Cuando Mary extendió la otra mano mostrándole la pieza se quedó paralizada. Miedo, pánico y multitud de sentimientos nada positivos se adueñaron de su cabeza y cuerpo. Comenzó a sudar profusamente y sus ojos grises se llenaron de lágrimas. Sintió un ligero mareo que intentó controlar con todas sus fuerzas.
-¿Qué te pasa? –Su amiga se agachó hasta ponerse a su altura con la preocupación reflejada en su rostro.
-Me ha encontrado. Él me ha encontrado- susurró una y otra vez Alexa. –No puede ser.-Negaba con la cabeza mientras su cuerpo empezó a temblar de manera descontrolada. Notó cómo Mary intentaba que abriera la mano con la que sujetaba con demasiada fuerza el broche. Algo caliente resbalaba por su piel. Se había cortado con él.
-¡Alexa! –exclamó Mary mientras la sujetaba con fuerza por los hombros intentando que reaccionara. -¿Qué demonios estás diciendo? ¿Quién es él? ¿Quieres que llame a la policía? ¿Es un acosador?
-¡No! –Gritó mientras se levantaba.-Nada de policía –dijo en un tono más bajo intentando recuperar la compostura. Respiró profundamente varias veces y se concentró en la sangre que impregnaba su mano. Caminó hacia la estantería en dónde tenía un pequeño botiquín y buscó una gasa para ponerla sobre la herida.
Sabía que tenía mucho que contar y poco tiempo antes de que volviera. Entonces tendría que enfrentarse a él.
-Por favor, cierra la puerta de la tienda y luego vuelve. Te lo contaré todo –le pidió a su amiga mientras intentaba calmar su agitado corazón, aunque sentía miedo, el amor por él se encontraba en lo más profundo de su alma y siempre había sabido que no habría otro hombre en su vida. Yuri Kozlov sería el único.
Cuando Mary volvió al taller, ambas se sentaron en un pequeño sofá que había contra una de las paredes de la estancia y Alexa inició el relato de una parte de su vida que creía nunca volvería a ser parte de ella.

*******

Estaba en Moscú, un sueño hecho realidad. Había trabajado muy duro para poder desplazarse hasta la capital rusa y poder acudir a uno de los cursos que impartía uno de los mejores diseñadores de joyas y orfebrería cuya inspiración eran las alhajas pertenecientes a la familia Romanov.
Durante el último año había estado acudiendo a clases de ruso y se defendía bastante bien con el idioma. Llevaba dos meses en la preciosa ciudad cuando conoció a Yuri. Había ido con unos compañeros a un restaurante que ofrecía también actuaciones en directo de música y bailes tradicionales. Le encantaba el sonido del violín y la balalaika junto con los maravillosos bailes que hacían que perdiera la noción del tiempo.
Estaba de pie aplaudiendo con entusiasmo la última canción que el grupo folklórico había interpretado cuando sintió que alguien la observaba. En la mesa de al lado había un grupo de hombres que habían debido sentarse allí mientras estaba concentrada porque no recordaba haberlos visto mientras cenaban.
Uno de ellos la miraba fijamente mientras fumaba. No podía distinguir el color de sus ojos debido a la tenue iluminación del local, pero sí podía observar que tenía el cabello oscuro rozándole los hombros y unas marcadas facciones que más que guapo lo hacían sexy.
Atrapada en el momento vio como él abandonaba a la mesa y se le acercaba. Todo pasó como en un sueño, una vez estuvo delante, alargó la mano y cogió la suya llevándosela a los labios sin dejar de mirarla, posó sobre su dorso un suave beso.
-Permítame que me presente, Yuri Kozlov –dijo con una voz grave y profunda que le atravesó la piel y produjo un calor tan intenso que pensó estallaría en llamas. Sintió cómo se ruborizaba esperando que nadie se percatara de ello gracias a la falta de luz. Era un hombre fornido y muy alto. Ella llevaba unas botas de tacón alto y a pesar de ello le sobrepasaba una cabeza.
-Alexa Miller –susurró.
-¿Británica?- preguntó en inglés con un ligero acento ruso mientras ignoraba al resto de comensales.
-Americana- contestó ella. Él esbozó una sonrisa ladeada que provocó que su corazón se acelerara más de lo rápido que ya latía. Su mano todavía sujetaba la suya y en vez de soltarla la acarició. –Coge tus cosas, vamos a tomar una copa –dijo en tono bajo pero con cierto grado de orden. Ella asintió, se volvió hacia sus compañeros y con una tímida sonrisa se despidió de ellos que la miraban con curiosidad. Sabía que en la próxima clase alguien le preguntarían por el hombre, la naturaleza humana no podía ocultar algo tan poderoso como la curiosidad.
La llevó a un bar cercano y hablaron, bueno más bien, ella habló y él escuchó. Yuri sólo le explicó que poseía varios negocios inmobiliarios y otros relacionados con la prensa y la restauración. Por la forma en que vestía y se movía estaba segura de que era un empresario de éxito. Hablaron en inglés a pesar de que ella le comentó que se expresaba bastante bien en su idioma.
Fue una noche maravillosa que terminó de madrugada. La acompañó al apartamento que compartía con otras dos estudiantes americanas en un barrio no de los más seguros de la ciudad, pero sí de los más asequibles. Él no parecía muy contento, pero cuando bajó del SUV que conducía para acompañarla hasta la puerta no dijo nada.
-Ha sido una noche maravillosa -dijo Alexa pensando en si la besaría. Yuri no había dejado de tocarla, cuando caminaban posaba su mano sobre su espalda o la cogía de la mano. Todo le parecía muy tierno pero a la vez estaba asustada de sentirse tan atraída por ese hombre. Estaba en un país desconocido con un hombre que en el fondo también lo era a pesar de todo lo que habían hablado.
-Sí. Pero habrá más noches y más días. Estoy seguro –dijo mientras inclinaba la cabeza y posaba sus labios sobre los de ella acariciándolos para después profundizar el beso mientras la abrazaba y presionaba contra su musculoso cuerpo.
Cuando se separaron ambos respiraban con ligeros jadeos. Sabían que habría más, pero no en ese momento. La dejó entrar y él se fue. Alexa pensó en lo genial que había sido el beso mientras acariciaba con los dedos sus labios y se apoyaba contra la puerta.
A partir de ese día, él ocupó casi todo su tiempo libre. Si no estaba estudiando o en clase, Yuri le enseñaba la ciudad y la llevaba a comer y cenar siempre que podía. Por las noches, antes de dejarla en casa, la besaba dejándolos a ambos con ganas de mucho más. Cada noche pensaba en decirle que subiera al apartamento, pero por otra parte quería que cuando tuvieran sexo fuera algo íntimo y no con más gente en las habitaciones de al lado.
-Esta noche cenaremos en mi casa –le dijo un sábado por la tarde mientras caminaban por el parque Gorki. -¿Te apetece?- preguntó mientras le acariciaba una mejilla. Alexa sabía que no sólo estaban hablando de comida. Lo quería tanto como él, así que asintió y poniéndose de puntillas, lo besó sellando una situación que la marcaría por el resto de sus días.
Yuri tenía un apartamento en el Triumph Palace, uno de los edificios más exclusivos de la capital moscovita. Mientras subían en el ascensor, Alexa pensó en la excitación que sentía. Iban cogidos de la mano y tenía la sensación de que estaba tan nerviosa que le sudaban las manos y no quería que él no lo notara. Hacía un rato que no hablaban, pero el silencio no era incómodo. Habían llegado a una intimidad que francamente era bastante sorprendente.
Cuando llegaron a la casa él hizo que entrara la primera apoyando una mano en su espalda guiándola hacia el comedor de concepto abierto. Era un espacio muy moderno y con un diseño muy inteligente, las ventanas eran grandes y amplias, por lo que la luz era increíble. Al fondo se veía la cocina y un pasillo que suponía llevaría a las habitaciones.
Un camarero les ofreció una copa de champan, ambos la tomaron y brindaron antes de beber. Se acercaron a la mesa colocada en el centro del amplio salón, estaba dispuesta para dos comensales. Había sido Yuri el que eligió el menú que comerían, conocía muy bien sus gustos y todo fue agradable y hermoso.
La siguiente sorpresa fue la aparición durante el postre de un pequeño grupo folklórico, la sonrisa que le ofreció junto con la emoción en sus ojos hizo que él la mirara con una ternura que no le había visto antes. Se levantó y le ofreció la mano para ayudarla a incorporarse y conducirla a una zona en donde bailarían, ahora que estaba sonando una preciosa balada.
Alexa perdió el sentido del tiempo, ambos estaban balanceándose al ritmo de la música, sus cuerpos tan juntos que habían adaptado sus respiraciones para mantener el contacto. Sintió como Yuri le besaba la coronilla mientras mantenía la cabeza apoyada sobre su torso. Todo era muy íntimo. Cuando la canción finalizó, él la separó un poco para poder mirarla y vio el cambio que se originó en su mirada, era todo deseo por ella. Hizo un gesto con la mano y todo el personal desapareció, dejándolos solos.
Le tomó la mano elevándola hasta sus labios sin apartar la mirada, sabía que de nuevo le estaba solicitando su consentimiento. Ella no lo dudó y asintió con una dulce sonrisa.
Atravesaron el espacio hasta llegar a un amplio dormitorio, era el de él, muy masculino y sobrio. Fue ella la que tomó la iniciativa, se colocó delante de Yuri y comenzó a desnudarlo quitándole la corbata de color burdeos que contrastaba con sus ojos azules. Retiró pieza a pieza hasta dejarlo desnudo en toda su gloria. Pasó suavemente las manos por su musculado cuerpo observando alguna que otra cicatriz que le daban un aspecto más humano y no tan perfecto.
Sus dedos fueron bajando hasta su pene que estaba totalmente duro y erguido. Lo acarició mientras jugaba con el pulgar sobre la sedosa cabeza que estaba húmeda de líquido pre-seminal. La respiración de ambos se fue acelerando conforme pasaban los minutos. Ella notó su ropa interior húmeda y cómo el calor inundaba su cuerpo. Los pezones duros pidiendo las caricias de él presionando su vestido.
Creía que él estaba a punto de correrse cuando le apartó la mano, y la desnudó con rapidez. La cogió en brazos y la colocó sobre las sábanas de seda de la cama. Yuri le acarició los pechos, jugando con ellos mientras los lamía y succionaba. La excitación aumentaba y ella no podía evitar mover las caderas buscándolo. Estaba tan dolorida que solo le suplicaba que la follara de una vez. Finalmente él colocó sus piernas sobre sus hombros y la penetró.
Ambos jadearon. Sintió como la llenaba. Era una imagen impresionante, estaban sudorosos y resbaladizos, el oscuro cabello de Yuri le tapaba parcialmente la angulosa cara pero los dos mantuvieron los ojos fijos el uno en el otro. Comenzó con movimientos lentos, empujando y rotando las caderas buscando su clítoris. Aceleró y cuando Alexa sitió que todo su cuerpo convulsionaba por el orgasmo él cambió de posición bajándole las piernas y acostándose sobre ella, manteniéndose sobre sus poderosos brazos. Mientras el cuerpo de ella se volvía laxo el de Yuri estaba más tenso y acelerando el ritmo llegó al éxtasis. La cabeza echada hacia atrás y un ligero rugido salió de su boca cuando todo terminó.
-Te amo –susurró Alexa en su oído cuando él se colocó a su lado y la abrazó –quizás es una locura, pero es lo que siento.
-No es una locura, yo también lo siento –dijo él pasando perezosamente los dedos por su espalda. Parecía que iba a decirle algo más pero ella no mantuvo mucho tiempo ese pensamiento ya que se quedó dormida.
A la mañana siguiente Yuri le pidió que fuera a vivir con él y ella aceptó. Pasaron varios meses, se adaptaron muy bien el uno al otro incluso un día él le dijo que había pensado en que se casaran. Al principio se negó, pero debían tomar una decisión ya que el visado de ella caducaría en poco tiempo. Lo meditó y al final le dijo que sí. Yuri lo preparó todo con una celeridad que le pareció un poco extraña.  Lo único que Alexa le pidió era que ella se encargaría de los anillos.
Como trabajo final del curso diseñó unos anillos en oro blanco, la banda de él un poco más ancha que la de ella, con intrincados dibujos de inspiración griega que les daban un aspecto único. Yuri le dijo que no tenía relación con su escasa familia formada tan solo por un hermano y un tío. Alexa habló con sus padres por teléfono, se sorprendieron por la noticia pero le desearon lo mejor.
Compró un vestido largo de color marfil con detalles de pedrería y unos zapatos de tacón alto del mismo color. Las perlas de su abuela en sus orejas y una gargantilla de oro blanco que le había regalado Yuri el día anterior, componían su sencillo conjunto. Él llevaba un traje de Armani y como testigos había una mujer que le presentó como su secretaria y un hombre que le dijo era amigo suyo.
Quizás si no hubiera estado tan enamorada hubiera pensado que había algunos detalles bastante extraños. Él se había convertido en toda su mundo. Fueron de viaje de novios a San Petersburgo en donde pasaron diez días, cuando volvieron a Moscú ella ya había terminado su curso y Yuri había estado buscándole un local en donde pudiera iniciar su carrera como diseñadora de joyas. Todo era tan maravilloso que cuando la realidad apareció, la caída fue estrepitosa.
Volvía al apartamento cuando un coche con los vidrios teñidos aparcó a su lado y dos tipos enormes salieron y sujetándola la llevaron dentro. Le colocaron unas gasas impregnadas en éter sobre la nariz y la boca, provocando que en pocos segundos se quedara dormida.
Despertó sentada en una silla con las manos atadas a la espalda y las piernas sujetas a las patas. La habitación estaba fría y oscura. Los dos hombres que la habían secuestrado estaban parados delante de la puerta. Al percatarse que recuperaba la consciencia, uno de ellos envió un mensaje de móvil. Al cabo de unos minutos la puerta se abrió y los hombres salieron para dar paso a otro que reconoció de inmediato como el amigo de Yuri que hizo de testigo en la boda.
-¿Te preguntarás que haces aquí y porqué todo esto? –le preguntó el hombre apoyándose sobre la puerta cerrada mientras cruzaba los brazos sobre su torso. Alexa asintió.
-Bien, buena chica. Va a ser muy sencillo, tienes que desaparecer. Desde que Yuri te vio en aquel restaurante ha cambiado y la organización se ha puesto nerviosa. Tú tienes la culpa. Su hermano y su tío están intentando que regrese a su lugar, pero él solo piensa en ti, así que uno de los dos muere. Y él no va a ser el que desaparezca. –Alexa comprendió entonces muchas cosas que hasta ahora no tenían sentido. La falta de amigos, la nula relación con su familia, los negocios que lo hacían salir a cualquier hora de la noche. Era un mafioso y ella iba a morir. La había engañado. Ardientes lágrimas corrieron por sus mejillas. Cerró los ojos y se preparó para el inminente suceso, pero a pesar del shock pensó en que lo todavía lo amaba.
Pasaron los minutos y cuando abrió los ojos vio que la estaba apuntando con una pistola, Alexa temblaba y lloraba sin poder controlarse. Entonces el silencio de la habitación se alteró con el sonido de una llamada telefónica a la que el hombre contestó.
-Estás de suerte, hoy no morirás -dijo mientras guardaba la pistola en una sobaquera que llevaba bajo la chaqueta del traje. Después salió de la habitación y se quedó sola.
Lo que sucedió después fue rápido. Volvieron los secuestradores, la desataron y poniéndole de nuevo la bolsa en la cabeza la sacaron de allí. La subieron en el coche y cuando ya llevaban un rato de trayecto se la retiraron. Asustada se abrazó así misma intentando controlarse.
-¿Y ahora? –susurró la pregunta.
-Te vamos a llevar al aeropuerto, cogerás el primer vuelo que salga para Estados Unidos y nunca, nunca volverás o intentarás contactar con él. Por supuesto no puedes hablar con nadie de todo lo que ha pasado. Volverás y dirás que tu matrimonio no funcionó. Si no cumples con ello, ten por seguro que nada ni nadie te salvará –le explicó el “amigo” de Yuri sin ni siquiera mirarla con un tono tajante.
No intercambiaron más palabras. Cuando llegaron a su destino, le entregaron su bolso y un sobre con dinero suficiente para volver a su país. Caminó rápidamente hacia las puertas automáticas del aeropuerto y no miró atrás.

*******

Alexa quedó en silencio cuando terminó el relato. Había cumplido su parte del trato hasta ese momento, si Yuri estaba en Nueva York y la había encontrado, era porqué había sucedido algo que alteraba la historia. Su amiga no dijo nada, al mirarla observó que estaba estupefacta y sus ojos llenos de lágrimas no derramadas.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que había empezado a hablar, pero debía ser bastante porque el timbre de la tienda sonaba con insistencia. Era él. Lo sabía, así como también sabía que tendría que verlo.
-Abre la puerta, por favor. Déjalo entrar y después vete. Te llamaré, lo prometo –le dijo mientras apretaba la mano que su amiga todavía sostenía.
Mary asintió y se levantó con dudas reflejadas en su rostro. Alexa esbozó una mueca que quería parecer una sonrisa tranquilizadora pero que no iba a convencer a ninguna de las dos. Al final su amiga caminó hacia la puerta saliendo del taller. Escuchó cómo tecleaba el código para abrir la puerta de la tienda y tras unos segundos el sonido de unos susurros y pasos amortiguados por la moqueta encaminándose hacia donde ella estaba.
El corazón latía con fuerza dentro de su pecho, sentía miedo, no de él, pero sí de lo que podía suceder. Miedo de sí misma y de las reacciones que podía tener. Miedo de amarlo y de querer volver a estar entre sus brazos.
No había manera de prepararse para lo que tenía que hacer, así que inspiró con fuerza y miró hacia la puerta. Yuri estaba allí de pie. Vestía como siempre un precioso traje de chaqueta negro junto con un abrigo largo del mismo color. Llevaba el cabello ligeramente más largo de lo que recordaba y entre los mechones había alguna que otra hebra de color plata. Emitió un jadeo involuntario cuando al fijar la mirada sobre su rostro vio la irregular cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda.
Durante un tiempo indeterminado mantuvieron sus miradas fijas el uno en el otro. Alexa decidió levantarse y acercarse hasta que quedó delante de él. En su mirada había cierta tristeza pero también algo más, determinación.
-Hola –dijo él rompiendo el incómodo silencio. Ella solo pudo asentir, quería gritarle y decirle tantas cosas que no sabía por dónde empezar. Parecía que había perdido la capacidad para articular las palabras.
Él levantó la mano derecha y en su palma estaba el anillo, Alexa se había quitado el suyo en cuando salió del shock inicial guardándolo en un cajón y no volviendo a querer verlo.
-Ha sido un largo camino, pero al fin te he encontrado y… – Estaba nervioso. Observó cómo se pasaba la mano izquierda por el cabello. Ella inclinó la cabeza instándolo a que continuara.
-Tenía que habértelo contado, pero eras tan inocente y yo venía de un mundo oscuro y violento. Quería protegerte y lo único que conseguí es que no estuvieras preparada para lo que podía llegar a pasar. Cuando me enteré que te habían secuestrado y lo que pensaban hacer me volví loco e hice lo único que podía, no tomar represalias y quedarme con ellos a cambio de que volvieras a tu hogar –explicó con esa voz grave que tanto le gustaba. Seguía teniendo ganas de gritarle, de abalanzarse sobre él y empezar a golpearlo, pero era débil, Yuri anulaba totalmente su capacidad de raciocinio.
-Sé que tengo mucho que explicar pero en resumidas cuentas, he podido salir de allí y de todo en lo que estaba metido. Ya no hay ningún peligro de que mi pasado nos alcance. Desde hace un año estoy en Nueva York sabiendo que estabas aquí pero no quería venir a verte hasta que estuviera establecido y seguro de todo. –Alexa no dudaba de que continuaría siendo un hombre de negocios brillante, lo que le preocupaba era que su único anhelo era estar con él a pesar de todo. Si era sincera consigo misma, creía que aunque le hubiera contado su contacto con la mafia rusa, no lo hubiera dejado.
Levantó una mano y le acarició la mejilla, pasando por los bordes de la cicatriz. Sabía que esa acción le daría alas a Yuri, y así fue, dio un paso e inclinó la cabeza para besarla. Una caricia que llevó a un abrazo que expresaba cada uno de los sentimientos de ambos.
-No será fácil –dijo ella –tienes mucho más que explicarme.
-Lo sé –contestó él -sólo te pido una oportunidad.
Alexa asintió sobre su hombro y pensó en cómo su vida volvía a estar a punto de cambiar por la aparición de Yuri, lo único que quería era recuperar su confianza en él y tener una vida juntos.
Fin.

Saludos.